El Gitano
La Plaza Mayor se quedó pequeña en aquella tarde. Todas las tiendas se cerraron, todas las personas se evaporaron delante de una única mirada: los ojos fijos ya no veían a nadie. ¿Quién podría ser aquél gitano? ¿Qué estaría él haciendo por aquí? No sé nada de él. Acaso pudo haber sido un día el hombre de mi vida y quién sabe, hubiéramos bailado por las calles en las noches en que la luna no vería nosotros. ¿Habríamos tenido hijos o la luna no lo hubiera consentido?
Sus ojos no se despegaban de los míos y todo alrededor ya no importaba, ni las personas que como fantasmas flotaban cuando pasaban por delante de nosotros.
¿Estaría él sintiendo lo mismo que yo? EI deseo de no salir de sus ojos…
Alguien me llama, lejos… me vuelvo para ver quién es y cuando me vuelvo otra vez, no encuentro los ojos profundos que me miraban.
La Plaza Mayor era, ahora, un mar.

Olha só como já está bonito este seu jardim. Belo texto, belos textos. Parabéns.
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